¿Es cierto que las mujeres van más al psicólogo que los hombres?

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¿Es cierto que las mujeres van más al psicólogo que los hombres?

Que las mujeres van más al psicólogo que los hombres es algo que se dice mucho. Pero, ¿es un mito o es cierto? En este post de Concienciarte Psicología te revelamos si es verdad que las mujeres acudimos más a psicólogos y cuáles son las razones.

Es el típico paradigma que normalmente levanta sospechas. La típica frase de la que podríamos fácilmente decir: “Bah, eso es un mito. Un mito machista, seguramente”. 

Pues en este caso, estaríamos equivocadas. Resulta que sí. Es verdad que las mujeres vamos más a terapia que los hombres. Hay múltiples estudios que lo avalan. Algunos dicen que la diferencia es poca (un 55% de mujeres frente a un 45% de hombres), otros aseguran que la diferencia es mayor.

En este post no nos vamos a posicionar en torno a unos u otros. Simplemente nos posicionamos en el hecho de que sí, la mujer es más dada a ir a consulta psicológica que el hombre. Pero, ¿hay razones de peso para ello?

Entre los múltiples estereotipos de género que existen, aquí vamos a indagar sobre los que pueden ir ligados al hecho de que la mujer acude más a terapia. Estos estereotipos (o realidades) son que las mujeres somos más emocionales que los hombres.

Mujeres: ¿un torrente de emociones o un torrente de mitos?

Es obvio que mujeres y hombres tienen grandes diferencias biológicas, como la estructura y masa ósea, la distribución de la grasa o la cantidad de vello corporal. Pero, ¿y qué hay de las diferencias biológicas a nivel de hormonas? ¿Influyen en la psique de hombres y mujeres? ¿Somos de forma natural más emocionales o es una cuestión social?

Uno de los clichés más extendidos sobre el ser humano, a partir de los cuales creamos unas expectativas sobre cómo han de comportarse hombres y mujeres, es la (cada vez menos) admitida diferencia “natural” en la forma de ser entre ambos sexos, debida en términos generales a hormonas y cerebro.

Tradicionalmente se atribuía esa diferencia al tamaño del cerebro del hombre, de más volumen, y a las hormonas como la testosterona y los estrógenos. Un cerebro más voluminoso y estas hormonas, se suponían causantes de nuestras diferencias conductuales. Sin embargo, en cuanto al cerebro, ambos tienen un funcionamiento similar pese a algunas diferencias físicas. Otras diferencias se deben más bien a la plasticidad del cerebro, que cambia su estructura debido al aprendizaje y por tanto al entorno.

En cuanto a las hormonas, si bien es cierto que su concentración varía según el sexo con el fin de influir en diferentes procesos fisiológicos, también es verdad que todos contamos con ambos tipos de hormonas y ninguna de ellas es condicionante que determine un tipo de comportamiento más o menos emocional, dócil, frágil, empático, cariñoso, delicado, fuerte, duro, tosco o racional. En definitiva, si las mujeres en general muestran más empatía que los hombres, no es por diferencias cerebrales ni hormonales, sino porque se nos ha enseñado a ser más empáticas y ello queda reflejado en la estructura cerebral.

En psicología, el eterno debate aún sigue girando en torno a cuánto hay de biológico y cuánto de social en esas diferencias de conducta. Y es que, históricamente, a las mujeres se nos ha asignado un papel social en el que se nos ha permitido expresar nuestras emociones con mucha más facilidad que a los hombres, dándonos esa imagen de “sexo débil”. Por el contrario, el hombre debía demostrar su solidez e inteligencia. Pero está comprobado que se estaba ignorando la influencia que el entorno ejerce sobre el comportamiento del ser humano y que la biología juega un papel mucho menor del que se creía. Las características psicológicas no son propias del género masculino o femenino, sino del ser humano, y lo que aprendemos al relacionarnos con el entorno perfila la forma en que nos comportamos.

En definitiva, no por ser mujer eres más emocional que tu hermano o él más racional. Si es así, en gran parte se debe al entorno social en el que os habéis criado y desarrollado, vuestra educación y el discurso social al que estáis expuestos.

Ojo. Esto no quiere decir que no existan algunas características que, en general, sean más “propias” de las mujeres, como la empatía. Casi con toda seguridad, este tipo de características innatas son las que históricamente han dado pie a muchos de los estereotipos sobre mujeres y hombres. Después de todo, los clichés tienen su origen en las generalizaciones de ciertas observaciones. 

Hay opiniones que difieren de lo que expongo anteriormente. Como no pretendo tener razón, sino ofrecerte mi punto de vista como psicóloga (y como psicóloga de mujeres) prefiero que llegues tú misma a tus propias conclusiones, teniendo en cuenta diferentes perspectivas, te dejo enlaces a dos artículos. En el primer artículo, su autora establece una relación más amplia entre ser mujer y emocional, dando mayor importancia al funcionamiento del cerebro y las hormonas como características biológicas que sí nos hacen distintas a los hombres. En el segundo se afirma tajantemente que los cambios hormonales en las mujeres tienen un gran impacto en sus estados y salud emocionales

Después de leerlos todos, te toca a ti analizar cómo te sientes tú. Puede que ninguno de los tres estemos en lo cierto al 100% y se trate de buscar el equilibrio en nuestras perspectivas. Ni siquiera la psicología como ciencia ha encontrado una respuesta clara.

Entonces, ¿van más al psicólogo las mujeres?

Recordemos que en este post íbamos a tratar de descubrir si es cierto que las mujeres van más al psicólogo que los hombres, y las razones.

Sobre si es cierto que las mujeres somos mucho más emocionales que los hombres o no, de momento, y como hemos visto arriba, todavía existen dudas por resolver. 

¿Es la razón el entorno, la educación, la sociedad o es la biología, las hormonas, el cerebro? ¿Es una mezcla de ambas? Lo que sí está claro es que, sea por la razón que sea, las mujeres solemos 

  • compartir más nuestras preocupaciones, 
  • expresarlas con más frecuencia, intensidad y naturalidad,
  • escuchar más las preocupaciones de otras personas,
  • ponernos en el lugar de otras personas y empatizar,
  • buscar ayuda para solucionar las inquietudes que nos agitan por dentro…

Tal vez sean éstas las razones por las que las mujeres nos “atrevemos” a ir al psicólogo más que los hombres. 

Afortunadamente, cada vez es más habitual ver a hombres en consulta. Sin embargo, queda aún mucho camino que recorrer.

Al hombre, y este es un motivo social, no biológico, le es más difícil acudir en busca de la ayuda de un psicólogo porque todavía se considera socialmente un signo de debilidad: Cómo, ¿qué no eres capaz de reponerte de esta situación tú solo? ¿Es que eres una niñata? Sé un hombre. Compórtate como tal. Esto no es solo lo que piensa él en su interior. Es lo que piensan, sea de forma consciente o inconsciente, los hombres de su alrededor, aunque digan lo contrario: claro, tío. Busca ayuda. Ahora todo el mundo va al psicólogo. No pasa nada. 

Ellos también sufren la presión social. Be a man. Don’t be a pussy.

El ser humano es un ser social, que necesita de otros para sobrevivir. Esa conexión que tenemos con otras personas implica características como la colaboración, y la necesidad de pedir ayuda cuando la precisamos. Sin embargo, parece que cuanto más importante es el problema, más “vergüenza” nos da reconocer ante los demás que lo tenemos y más duro se nos hace acudir a ellos en busca de ayuda. Es por ello que:

No es más fuerte quien se enfrenta solo a sus problemas, sino quien tiene el valor de pedir ayuda cuando la necesita.

No hay que tener graves problemas psicológicos para acudir a la consulta de un psicólogo. De hecho, las mujeres van más al psicólogo antes de que algunos síntomas se tornen patologías más serias, mientras que este no es el caso en los hombres. 

Vamos más a terapia que previene

Por ejemplo, la baja autoestima, la inseguridad, o el deseo de cambiar, de retomar las riendas de su vida, o de empoderarse, son algunos motivos habituales por los que las mujeres van a terapia. Yo llamo a estas consultas psicología preventiva, ya que ayudan a la persona a superar esos síntomas, que de otra manera podrían terminar desarrollándose y convirtiéndose en otros como la ansiedad, la depresión o los ataques de pánico, más propios de la terapia psicológica.

Es un signo muy positivo cuando las mujeres van al psicólogo al darse cuenta de que hay emociones y comportamientos en su día a día que hacen que sienta un cierto malestar emocional. Es buena señal porque indica que han examinado su vida y se han dado cuenta de que algo no funciona del todo bien. Es mejor acudir a consulta de terapia para prevenir que ese sentimiento se enquiste y se convierta en un problema serio como la depresión. 

Conclusión 

Esta faceta de las mujeres las hace más proclives a buscar ayuda psicológica que los hombres. De ahí que el número de mujeres que acuden al psicólogo sea mayor, aunque ya he dicho antes que la tendencia empieza a cambiar, afortunadamente, y los hombres empiezan a ser más conscientes de que ir al psicólogo tiene muchos beneficios y no es signo de debilidad sino de fortaleza.

Nuestros comportamientos, actitudes y conductas como mujeres y hombres, como ir al psicólogo o evitarlo, no son solo cuestión de que seamos de tal o cual manera «por naturaleza», sino que son construcciones sociales: hay patrones de conducta cuyos orígenes son sociales, ambientales y educativos que son los que hay que destruir. De esta forma todos y todas seremos más libres.

¿Qué piensas tú? ¿Están empezando a ir más al psicólogo los hombres que hace años? ¿Seguimos yendo más al psicólogo las mujeres? ¿Cuáles podrían ser las causas según tu opinión? ¡Anímate y deja tus comentarios o respuestas!

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